Margaret Scott

La cumbre de la inefectividad de Europa

LONDRES – A la Unión Europea le gustan las cumbres. Basta con ver la manera en que reacciona cuando la otra parte decide no presentarse (por ejemplo, su respuesta a la decisión del presidente Barack Obama de no asistir a la cumbre de la UE y Estados Unidos en mayo en Madrid). Si la UE quiere que la tomen en serio y aspira a tener un impacto tangible, necesita aprender que hablar de las cosas correctas no es lo mismo que tomar el curso de acción correcto.

Ningún área de interés político ilustra mejor que Pakistán esta preferencia de la UE por hablar, más que por actuar. La cumbre entre Pakistán y la UE se llevará a cabo el 10 de abril y será una continuación de la primera reunión que se realizó en el otoño (boreal) pasado. Pero resulta muy difícil enterarse de algo sobre el evento, ya que nadie se hace cargo del mismo: ni Herman Van Rompuy, el nuevo presidente permanente del Consejo Europeo; ni Catherine Ashton, la nueva jefa de política exterior de la UE; ni siquiera el primer ministro español, José Luis Zapatero, que puso a España en el candelero en muchas otras áreas.

La razón es simple: la UE no tiene nada nuevo para decir u ofrecer. Pakistán necesita desesperadamente la experiencia de la que tanto hace alarde la EU en materia de entrenamiento policial. Pero todo despliegue de entrenadores es considerado como demasiado peligroso, costoso y probablemente factible de fracasar. De hecho, los estados miembro individuales están actuando por cuenta propia, con sus propios proyectos escuetos de asistencia.

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