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La lucha por el secularismo, entonces y ahora

Resulta una extraña ironía que Francia se prepare para celebrar el centenario de la ley del 9 de diciembre de 1905, que separó la Iglesia del Estado, en el preciso momento en que unos disturbios han conmocionado sus ciudades, pero a lo largo de toda la historia de Francia las pasiones siempre han rodeado los papeles desempeñados por la Iglesia y el Estado, aun cuando no se pueda establecer una vinculación directa entre los disturbios recientes y el ejercicio de la laicidad francesa.

La lucha entre la Iglesia y el Estado por el dominio político se remonta a la Edad Media, cuando los juristas de Felipe el Hermoso impusieron el poder real sobre la Iglesia Católica Romana en Francia. Siglos después, la Revolución Francesa ofreció libertad de conciencia y de religión en toda Francia.

El feroz anticlericalismo del período revolucionario dio paso a unas relaciones Iglesia-Estado más equilibradas mediante el Concordato acordado en 1801 entre Napoleón y el Papa Pío VII, acuerdo que se sigue aplicando en la actualidad en Alsacia y en algunas partes de Lorena.

A lo largo de todo el siglo XIX, el papel público del catolicismo originó luchas crueles entre los partidarios del clero y sus oponentes, que reflejaban un conflicto más esencial entre los partidarios de la República y quienes abogaban por un regreso al orden antiguo. A partir de 1880, a medida que la República fue arraigando, surgió una ideología secular encaminada a emancipar las instituciones estatales –el sistema educativo, por encima de todo– de la influencia clerical.