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La divisoria de aguas sino-india

NUEVA DELHI – A medida que China y la India ganan peso económico, están atrayendo cada vez más la atención internacional en un momento en el que se está dando un desplazamiento del poder global a Asia. Sin embargo, sus desavenencias y rivalidades estratégicas subyacentes suscitan generalmente menos interés.

Conforme aumenta su poder, China parece estar decidida a asfixiar a sus competidores asiáticos, una tendencia que se refleja en el endurecimiento de su postura hacia la India. Esto incluye un patrullaje agresivo de la disputada frontera del Himalaya por el Ejército de Liberación Popular, muchas violaciones de la línea de control que separa a los dos gigantes, una firmeza renovada en lo que se refiere al estado de Arunachal Pradesh en el noreste de la India –que China reclama como propio—y vituperios dirigidos a este país desde los medios controlados por el Estado chino.

No obstante, las cuestiones que dividen a la India y China van más allá de las disputas territoriales. El agua se está convirtiendo en un tema clave de seguridad en las relaciones sino-indias y en una fuente potencial de discordias duraderas.

China y la India ya son economías bajo presión por el agua. La proliferación de la agricultura de riego y de las industrias que hacen uso intensivo del agua, junto con las demandas de una creciente clase media, han llevado a una dura lucha para obtener más agua. En efecto, ambos países han entrado a una era de escasez permanente de agua que, dentro de poco, probablemente será equivalente en términos de disponibilidad per cápita a la escasez que hay en el Medio Oriente.