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El renacimiento ruso

El renacimiento nacional y la nueva firmeza de Rusia durante el gobierno del Presidente Vladimir Putin no es en realidad de origen interno, sino que refleja unas condiciones internacionales sumamente favorables. Los precios del petróleo y del gas están por las nubes, los Estados Unidos están agobiados por problemas graves en el Iraq y el Oriente Medio y Occidente está dividido sobre cómo debe actuar con Rusia.

El gobierno de Putin se ha apresurado a aprovechar esa situación favorable. Sin embargo, aunque algunas de las iniciativas del Kremlin parecen claras y razonables, otras no pueden considerarse precisamente racionales o previsoras.

Por ejemplo, el deseo de Rusia de tomar participaciones en los mercados de distribución de gas de Europa es muy acertada y totalmente legítima, en vista de los activos energéticos de Rusia y de su capacidad en materia distribución de gas y petróleo. Asimismo, las medidas adoptadas por Rusia para aumentar su influencia en los países del Asia central ricos en energía van encaminadas a consolidar la posición de Rusia como importante proveedor de energía. Al afirmarse como una potencia importante fuera de la esfera occidental, Rusia ha impulsado la Organización para la Cooperación de Shangai, de la que forman parte China y la mayoría de los países del Asia central. De hecho, Rusia cada vez atribuye mayor importancia a sus relaciones con China, lo que constituye en parte un cambio estratégico en la política exterior, si bien aún no está claro cuánto quiere aproximarse Rusia a China.

Pero, al intimidar a Georgia y a Moldavia, manifestar apoyo a Hamas o adoptar una actitud benévola con Corea del Norte, no parece guiada por sentido estratégico alguno de los intereses transcendentales de Rusia. Parece guiada pura y simplemente por el rencor. Las autoritarias presiones de Rusia para con Georgia y su apoyo a los movimientos secesionistas de Osetia del Sur y Abjasia, repúblicas no reconocidas dentro de Georgia, encienden pasiones y corren el riesgo de desestabilizar el ya tenso Cáucaso septentrional. Si la inestabilidad provoca una guerra abierta, a Rusia le resultará imposible evitar sus consecuencias.