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El precio adecuado

HONG KONG – Crear y mantener la infraestructura de los derechos de propiedad –las reglas, leyes, registros y estructuras administrativas y judiciales que definen, protegen y hacen cumplir esos derechos y regulan las transacciones económicas– han sido tradicionalmente responsabilidades de los gobiernos nacionales. Pero, con el aumento en la interconexión de la economía mundial fue emergiendo una infraestructura mundial de derechos de propiedad (IDP) –que aumentó aún más lo que se pone en juego al desarrollar IDP nacionales eficaces y mecanismos precisos para la fijación de precios.

La IDP mundial surgió con la amplia adhesión de los países a la Organización Mundial del Comercio, con criterios contables y regulatorios internacionales como los Acuerdos de Basilea, con estándares publicados por la Organización Internacional de Comisiones de Valores y con algunos aspectos del derecho internacional. A medida que los países y las empresas multinacionales compiten por su participación en el mercado, los estándares globales del comportamiento en el mercado ganan cada vez más importancia.

Consideren la industria de los teléfonos inteligentes, en la cual empresas como Apple, Samsung, Sony, Nokia y Huawei compiten ferozmente por el mercado mundial. Dado que las empresas no pueden competir eficazmente en los mercados mundiales sin contar con IDP locales sólidas, esa competencia a escala de empresas llevado a los países a mejorar sus IDP en el largo plazo.

Por otra parte, establecer niveles precisos para los precios de los activos es fundamental para un mercado con buen funcionamiento. El estado afecta indirectamente los precios de los activos a través de su influencia sobre la inflación, las tasas de interés y la fortaleza de la moneda. Los gobiernos pueden influir directamente sobre los precios de recursos clave, como la energía, el dinero, y los bienes y servicios públicos a través de los impuestos, los derechos de aduana, los cupos de producción y la propiedad de los recursos naturales.