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El rugir de la ola democrática

PARÍS – ¿El levantamiento en Túnez desató una nueva ola democrática que conquistará Egipto y, finalmente, arrasará con la “excepción árabe” autoritaria? Después del sur de Europa en los años 1970, América Latina a fines de los años 1980 y Europa central y del este en los años 1990, parece ser que ahora es el turno de la región del Mediterráneo. Para Europa, la democratización inmediatamente al sur de su territorio es un interés vital.

El derrocamiento de Zine El Abidine Ben Ali en Túnez marcó el colapso del modelo de “estabilidad” árabe, elogiado por muchos líderes occidentales, que consistía en autoritarismo y un desempeño económico sobrevalorado. El estallido de la ira y la revuelta en Egipto, sea cual fuere su resultado final, marca el comienzo del fin para los regímenes árabes nacionalistas autoritarios.

A diferencia de Túnez, el ejército es un pilar del régimen egipcio. Pero es improbable que el enorme ejército (principalmente conformado por reclutas) de Egipto se involucre en una represión masiva y violenta, algo sin precedentes en ese país.

Aún si el presidente Hosni Mubarak se aferra a completar el resto de su mandato, el gobernante régimen Partido Nacional Democrático, con su legitimidad irreparablemente sacudida, no sobrevivirá mucho tiempo. La designación de Omar Suleiman como vicepresidente (y aparente heredero) indica que el ejército aceptó que Mubarak debe marcharse tarde o temprano. También resulta claro que  Mubarak no asegurará la sucesión de su hijo, Gamel, antes de marcharse.