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El creciente precio de la naturaleza

Hoy en día una tendencia global fundamental es la creciente escasez de recursos naturales. Los precios del petróleo y el gas natural se han ido a las nubes. Los precios de los alimentos también han aumentado de manera importante, causando penurias en los pobres y grandes cambios en los ingresos entre países y entre áreas rurales y urbanas.

La razón más básica del aumento de los precios de los recursos naturales es el fuerte crecimiento, particularmente en India y China, países que se han vuelto expertos en producir bienes y servicios globalmente competitivos, y sus ya grandes economías están duplicando su tamaño cada 7 a 10 años. Sin embargo, este crecimiento está tensando los límites físicos de las reservas de tierras, madera, reservas de petróleo y gas, además de otras limitaciones naturales. Así, donde sea que los bienes y servicios relacionados con recursos naturales se comercian en mercados (como ocurre con la energía y los alimentos), los precios están aumentando. Cuando no se comercian en mercados (como es el caso del aire puro) el resultado es la contaminación y el agotamiento, en lugar de aumentos en los precios.

El alza de los precios mundiales de los alimentos es notable: uno de sus índices (en dólares estadounidenses) aumentó en cerca de 40% en los últimos 12 meses. Hay muchas razones para esto, pero el punto de partida es el mayor consumo de alimentos, otra vez impulsado fuertemente por el crecimiento económico de China. La población china está comiendo más, particularmente más carne, lo que a su vez exige la importación de mayores volúmenes de alimentos para animales producidos con soya y maíz. La escasez de agua y tierras en China hace poco plausible el que pueda satisfacer la creciente demanda con su producción interna.

Más aún, el aumento de los precios mundiales de la energía ha hecho más costosa la producción de alimentos, puesto que requiere grandes insumos de energía para el transporte, la agricultura y fertilizantes. Al mismo tiempo, los crecientes precios de la energía crean un fuerte incentivo para que los agricultores pasen de la producción de alimentos a la de combustibles, tanto de etanol (a través de la fermentación de cultivos como el maíz y la caña de azúcar) como de biodiesel (mediante la conversión de aceites vegetales como el de soya a aceite combustible).