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El ascenso del "poder marítimo" chino

En una época de misiles y amenazas terroristas, mucha gente piensa que el "poder marítimo" es un término y concepto del pasado. No en China. De hecho, China esta poniendo cada vez más énfasis en sus intereses navales y marítimos: desarrollo económico, gestión territorial, energía y seguridad alimenticia, así como comercio. Rápidamente está desarrollando y adquiriendo de otros países (principalmente Rusia, la UE cuando es posible) una marina capaz de promover tales actividades.

Varios de sus vecinos sienten alarma. El Departamento de Defensa de los Estados Unidos ve que el objetivo de China es construir una serie de bases estratégicas militares y diplomáticas (una así llamada "cadena de perlas") a lo largo de las principales rutas marítimas, desde el Mar del Sur de China al Medio Oriente, rico en petróleo.

China no sólo busca asegurar sus insumos energéticos, sino lograr objetivos de seguridad más amplios. Por ejemplo, el puerto militar de Gwadar, que China está construyendo en el sudoeste de Pakistán, está ubicado estratégicamente para vigilar la garganta del Golfo Pérsico, con puestos de escucha electrónica para monitorear barcos (incluidos barcos de guerra) que se desplacen por el Estrecho de Ormuz y el Mar de Arabia.

De manera similar, está construyendo facilidades portuarias para contenedores en Chittagong, Bangladesh, para sus flotas naval y mercante, así como más bases navales y centros de recolección de inteligencia electrónica en islas que son territorio de Myanmar en el Golfo de Bengala. De hecho, los lazos de China con los dictadores militares de Myanmar parecen encaminados a convertirse en una alianza militar de facto. En la cercana Tailandia, China ha invertido $20 mil millones en un plan para construir un canal a través del Istmo Kra para conectar el Océano Índico y el Golfo de Siam, proporcionando de ese modo una ruta alternativa de importación de petróleo que evite el Estrecho de Malaca.