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¿Cuál es la mejor forma de acabar con la inflación en China?

WASHINGTON, DC- La inflación en China se ha disparado de un 3.3% en marzo de 2007 a un 8.3% en marzo de 2008. Estas cifras elevadas amenazan su estabilidad social. Como resultado, el Banco de China ha subido las tasas de interés sustancialmente y ha elevado los montos mínimos de reservas de los bancos. La clave está en que el gobierno chino acabe con la inflación pero que al hacerlo evite comprometer su objetivo de crecimiento económico sólido sostenido de largo plazo. Los riesgos son grandes.

La inflación acelerada de China refleja una subida similar en su tasa de crecimiento del PIB, que aumentó de un ya de por sí elevado11.0% en 2006 a un 11.5% en 2007. Desde 2007 la causa más directa del aumento de los precios es la aparición de obstáculos en la producción a medida que la demanda interna supera a la oferta en cada vez más sectores, a saber, el de la generación de energía, los transportes y las industrias de productos intermedios.

El crecimiento robusto sostenido y el aumento de la demanda agregada también han causado obstáculos en la producción fuera de China, de forma más notable en el sector minero y de productos básicos agrícolas los cuales han contribuido al aumento de los precios del petróleo a más de 100 dólares por barril. A estos dos problemas se suman otros factores inflacionarios: primero, el síndrome disgenésico y respiratorio porcino (PRRS o “la epidemia de la oreja azul”) ha causado la muerte de cerdos –fuente principal de carne de China- en todo el país y, segundo, las terribles tormentas de enero redujeron el suministro de cereales y legumbres.

Bajo estas circunstancias sería un error seguir aumentando los costos de los créditos. Ciertamente, un auge de las inversiones y un superávit comercial creciente han estimulado el veloz y prolongado aumento de la demanda agregada de China. Por tanto, para bajar el nivel inflacionario se requerirá reducir la tasa de crecimiento (si no el nivel) de estos dos componentes de la demanda. Sin embargo, los responsables de la formulación de políticas deberían enfocarse más en la disminución del superávit comercial y menos en la reducción del gasto de inversión –es decir, deberían hacer hincapié en la apreciación del renminbi (RMB) en lugar de buscar tasas de interés más altas que enfríen la economía.