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La rebelión de las clases de China que “twittean”

BEIJING --  La semana pasada, se concedió a Liu Xiaobo el premio Nobel de la Paz por su larga lucha no violenta en pro de los derechos humanos fundamentales en China. Dicho premio llega en un momento decisivo de la política china, pues puede pasar a ser un hito en la larga marcha de China hacia una mayor libertad.

Sin embargo, pocas voces han hablado del premio Nobel de la Paz. El departamento de propaganda del Gobierno ha ordenado a los más importantes medios de comunicación que impidan la difusión de la noticia al público en general imponiendo una censura estricta. De hecho, en el telediario nacional de las siete de la tarde de la CCTV, el que cuenta con el mayor auditorio, no se dijo ni palabra sobre Liu el día en que recibió el premio.

Pese a ese nuevo apagón de las noticias, la bitacorasfera y las microbitácoras estallaron después de que se anunciara que el galardonado era Liu. Por ejemplo, en la microbitácora de Sina, los participantes recurrieron a imágenes, eufemismos y caracteres ingleses o chinos tradicionales para eludir la censura.

Las microbitácoras al estilo de Twitter son muy populares en China. Twiitter.com fue bloqueada oficialmente el año pasado, a raíz del vigésimo aniversario de la brutal represión en Tiananmen y los disturbios en Xinjiang de este verano. Poco después, su clon chino más famoso Fanfou.com también fue cerrado, con lo que el millón de usuarios registrados en él quedaron desamparados. No obstante, aunque en China sólo se puede entrar en Twitter por mediación de servidores substitutos, sigue desempeñando un papel decisivo en la vida china de la red Internet por su capacidad para conectar diferentes fuentes de noticias y activistas sociales.