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El regreso de los radicales en Irán

Veintiséis años después de la revolución islámica, justo cuando Occidente esperaba que Irán se estabilizara y se hiciera más pragmático, el régimen del Presidente Mahmoud Ahmadinejad parece estarse tambaleando hacia el radicalismo. Si examinamos otras revoluciones anteriores tal vez podamos entender lo que está pasando en Irán, porque los hechos actuales tienen claros precedentes históricos.

Muchas revoluciones han pasado por un período inicial de "calma" después de una primera fase de radicalismo para experimentar entre 15 y 25 años más tarde un resurgimiento. Esto se debe a que el período inicial de calma se caracteriza frecuentemente por la corrupción y el alejamiento de las metas revolucionarias, lo que hace que los idealistas sientan que la revolución está perdiendo su rumbo. Al creer que una búsqueda más intensa de los ideales revolucionarios es la única manera de fortalecer su país, estos idealistas buscan fomentar "un retorno de los radicales" lo que desata un conflicto grave con sus correvolucionarios más pragmáticos.

La Revolución Mexicana de 1910 inició con el desafío al dictador Porfirio Díaz que encendió los levantamientos de los campesinos y las revueltas de los trabajadores. En 1920, cuando el General Álvaro Obregón tomó el poder, la fase radical de la revolución parecía haber terminado. Obregón limitó la reforma agraria y buscó una reconciliación con los Estados Unidos. En los siguientes catorce años, Obregón y su aliado, el General Plutarco Elías Calles, gobernaron México.

Después, en 1934, el resentimiento por la creciente corrupción condujo a Calles a elegir a un "idealista honesto" para que fuera presidente, un hombre joven que había luchado a sus órdenes en los inicios de la revolución, y al que creía poder controlar pero que ayudaría al gobierno a recuperar la popularidad. Ese "revolucionario honesto", Lázaro Cárdenas, recorrió el país para crear su base de apoyo popular y después se volvió contra Calles y lo expulsó del país.