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El regreso del monetarismo

TILBURG, PAÍSES BAJOS – La actual crisis económica pone de relieve la necesidad de hacer cambios fundamentales en los bancos centrales. Ya es tiempo de regresar a una forma de monetarismo más moderado, pero adaptado al siglo XXI.

Es claro que la crisis ha hecho que el trabajo de los banqueros centrales sea mucho más complicado. En los últimos 30 años, muchos banqueros centrales suponían que lo único que tenían que hacer era vigilar la estabilidad de los precios. Todas las herramientas que tenían a su disposición debían utilizarse con ese fin. Sin embargo, de ahora en adelante los banqueros centrales tendrán que buscar también la estabilidad financiera.

Implícitamente, los bancos centrales también tendrán que garantizar que no ocurra una nueva recesión. Pero la estructura institucional actual de los bancos centrales es muy inadecuada para afrontar esos desafíos. Los bancos centrales tendrán que obtener herramientas adicionales para sus nuevas tareas, y es ahí donde las cosas se complican mucho.

La razón es sencilla: según la regla de Tinbergen –así llamada en honor del Premio Nobel holandés Jan Tinbergen—los bancos centrales deben tener un instrumento independiente para cada tarea que lleven a cabo, como garantizar la estabilidad de los precios. Si tienen más de una tarea, necesitarán un número igual de instrumentos.