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El regreso de los valores "asiáticos"

Un libro provocativo escrito por un matemático japonés ha vuelto a encender el debate sobre si existen unos valores específicamente "asiáticos". La dignidad de un Estado de Masahijo Fujiwara, aún no traducido a otras lenguas, es un alegato emocional en pro de una "vía especial" japonesa. En particular, sostiene que la democracia liberal es una invención occidental que no encaja bien con el carácter japonés o asiático.

Es un razonamiento peculiar y parece resucitar la crítica decimonónica, habitualmente asociada con Nietzsche, de que el cristianismo (y el islam) producen una mentalidad aquiescente o incluso servil, en contraste con las virtudes heroicas de la antigüedad clásica o de las sociedades guerreras, como, por ejemplo, el mundo de los samuráis japoneses. Asimismo, según Fujiwara, la democracia insiste demasiado en la razón, otra creación occidental. "Pero nosotros, los japoneses", escribe, "no tenemos una religión como el cristianismo o el islam, por lo que necesitamos algo diferente: la emoción profunda".

A muchos asiáticos no japoneses les desagradará la mayor parte del mensaje de Fujiwara o todo él, pues les traerá resonancias históricas desagradables. Al fin y al cabo, no hay razón para creer que los asiáticos compartan un particular anhelo de autoritarismo o que los movimientos chinos prodemocráticos sean comparsas insinceras de intereses occidentales.

Pero el libro de Fujiwara ha resucitado también un antiguo debate sobre el capitalismo y los valores necesarios para sostenerlo. Dicho debate se debe a que el capitalismo o la economía de mercado no puede, sencillamente, continuar eternamente, impulsado por un empuje o dinámica internos. Cualquiera de las tendencias básicas que impulsan el capitalismo, por sí mismas, no contribuyen precisamente al éxito a largo plazo.