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La reeducación de Hong Kong

HONG KONG – Lleva menos de cien días en el cargo y el nuevo jefe ejecutivo de Hong Kong, C.Y. Leung, ya está en cuidado intensivo político. En un tiempo récord logró perder su apariencia de capacidad, credibilidad y liderazgo firme.

Uno de sus colaboradores fue arrestado por corrupción menos de dos semanas después de que Leung asumiera funciones oficiales. Otro de sus colaboradores resultó ser un arrendador abusivo que poseía ilegalmente viviendas en forma de jaulas; pero éste ha dicho que es culpa de su esposa y ha negado toda participación en esas actividades. Al propio Leung se le descubrieron varias estructuras ilegales en su casa, y esa violación la usó exitosamente en contra de su rival, Henry Tan, durante la campaña electoral.

Leung también se ha distinguido por incitar a un gran grupo de maestros y estudiantes a protagonizar manifestaciones masivas en contra de sus esfuerzos apresurados de insertar un programa de “educación nacional” en el currículo escolar a fin de “reconectar” a los jóvenes de Hong Kong con su patria. Para decenas de miles de manifestantes, muchos de ellos acompañados de sus padres, la potencial muerte de una educación honesta era algo insoportable.

El objetivo del programa, heredado de la administración anterior, es bueno: ampliar los conocimientos entre la juventud sobre China moderna. Pero como lo señala acertadamente Tan en respuesta a una pregunta que se le hizo sobre las protestas, el problema yace en los detalles.