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La violación de la libertad en Birmania

La violencia sexual basada en el género es un obstáculo para la paz y el desarrollo, especialmente cuando las dictaduras militares la utilizan como un arma contra sus propios pueblos. Birmania hoy está impregnada por una violencia de este tipo patrocinada por el Estado.

La violencia sexual sistemática se volvió visible en Birmania cuando la Red de Acción de las Mujeres de Shan (SWAN) y la Fundación de Derechos Humanos de Shan (SHRF) publicaron Licencia para violar , que documenta 625 casos de violación cometidos por el ejército en el este de Birmania entre 1996 y 2001. El informe declaraba que nadie había sido procesado.

Birmania está sufriendo el impacto de décadas de guerra civil. Los civiles se han convertido en las principales víctimas de una estrategia destinada a minar a las guerrillas, que resultó en mano de obra forzada, el uso de rastreadores de minas humanos y reubicaciones masivas de pueblos enteros. Se calcula que hoy existen entre 600.000 y un millón de refugiados internos.

SWAN y SHRF sostienen que se utiliza la violación como un arma en la guerra del ejército de Birmania contra las minorías étnicas. Las mujeres y las jóvenes son particularmente vulnerables –debido al género pero también a la etnia- a una práctica horrible cuyo objetivo es demostrar el poder del ejército y castigar a quienes lo confrontan. Cuando el ejército entra en un pueblo, estalla el caos. Los pobladores son asesinados o reciben órdenes de empacar sus pertenencias y marcharse. Varias de las violaciones declaradas tuvieron lugar bajo este tipo de circunstancias, o cuando las mujeres son llevadas para realizar trabajos forzados.