Fotografías aterradoras

PRAGA – Quienes hacen campañas sobre cuestiones importantes, pero complejas, molestos por el mucho tiempo necesario para las deliberaciones públicas, con frecuencia reaccionan exagerando sus afirmaciones, con la esperanza de imponer una solución determinada por delante de las demás en el debate público, pero, por buenas que sean sus intenciones, al asustar al público con miras a imponer una solución predeterminada, con frecuencia les sale el tiro por la culata: cuando el público acaba comprendiendo que se lo había engañado, pierde confianza e interés.

El mes pasado, hubo dos ejemplos de ello en una sola semana. El 19 de septiembre, el investigador francés Gilles-Eric Séralini intentó intensificar la oposición pública a los alimentos genéticamente modificados mostrando al público que el maíz genéticamente modificado, con el plaguicida Roundup y sin él, causaba tumores enormes y muerte temprana a 200 ratas que lo habían consumido a lo largo de dos años.

Al ofrecer una profusión de fotografías de ratas con tumores del tamaño de pelotas de ping pong, Séralini atrajo sin lugar a dudas la atención del público. Los ministros de Salud, Ecología y Agricultura de Francia prometieron una pronta investigación y amenazaron con prohibir las importaciones de maíz genéticamente modificado de Monsanto a la Unión Europea. Rusia bloqueó, de hecho, las importaciones del maíz de Monsanto.

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