44

La promesa de un Regrexit

LONDRES – Hasta que el pueblo del Reino Unido votó por la salida de la Unión Europea, la crisis de los refugiados era el principal problema al que se enfrentaba Europa. De hecho, esa crisis fue un factor crucial de la calamidad mayor, el Brexit.

El voto pro‑Brexit fue un baldazo de agua fría; la mañana después del referendo, la desintegración de la Unión Europea parecía prácticamente inevitable. Diversas crisis en formación en otros países de la UE (especialmente Italia) profundizaban el pronóstico aciago para la supervivencia de la Unión.

Pero ahora que comienza a amainar la conmoción inicial del resultado del referendo, está sucediendo algo inesperado: la tragedia ya no parece un fait accompli. Muchos votantes británicos comienzan a arrepentirse de su decisión ahora que lo hipotético se volvió real. La libra se derrumbó; es muy probable la celebración de otro referendo en Escocia; los que antes lideraron la campaña pro‑Brexit se han lanzado a destruirse en una peculiar guerra fratricida; y algunos de sus seguidores comenzaron a vislumbrar el ominoso futuro que les espera, como país y personalmente. Una señal de este giro de la opinión pública es el lanzamiento de una campaña (que ya cuenta con más de cuatro millones de firmas) para peticionar al Parlamento la celebración de un segundo referendo.

Así como el Brexit fue una sorpresa negativa, la respuesta espontánea que produjo es una sorpresa positiva. Se han movilizado personas de ambos bandos (y lo más importante, algunas que ni siquiera votaron en el referendo, particularmente jóvenes de menos de 35 años). Es la clase de participación de base que la UE nunca pudo generar.