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La Brecha de la Productividad

Año tras año durante la década de 1990 la productividad de Europa creció a un paso 18% más lento que la de Estados Unidos (EEUU). La situación de los europeos varía de país en país, pero nadie tuvo mejores resultados que EEUU. Al cierre de la década la brecha entre la productividad de Europa y la de EEUU fue de 7% en Italia, 9% en Francia y 12% en Holanda, tres casos relativamente buenos, pero unos aplastantes 25% en Dinamarca y 23% en el Reino Unido. ¿Qué explicación se puede dar a tan agudas diferencias?

La productividad de una economía, es decir, cuánto produce por cada trabajador empleado, depende de tres factores: su dotación de capital, la calidad de los trabajadores del país y la habilidad de éste para combinar eficientemente a los trabajadores con el capital para producir bienes y servicios, lo que los economistas llaman "productividad total de los factores". La disponibilidad del capital no es la explicación. Las empresas europeas tienen mucho capital. En efecto, las firmas europeas, quizá como respuesta a los rígidos mercados laborales, han estado usando, por lo menos veinte años, una serie de tecnologías que implican un capital mucho más intensivo que las usadas por las firmas estadounidenses.

La intensidad de capital es 80% más alta en Dinamarca que en EEUU, 60% más alta en Francia, 50% en Italia, 40% en Alemania. Incluso en España la dotación de capital por trabajador es 30% más alta que en EEUU. El cambio a tecnologías de ahorro de mano de obra no da señales de revertir la situación: desde mediados de la década de 1980 la intensidad de capital de las firmas europeas se ha incrementado un 6% en comparación a las empresas estadounidenses.

Para empezar a entender las diferencias entre EEUU y Europa hay que observar la calidad de la mano de obra. El número promedio de años en la escuela es un buen indicador de la calidad de un trabajador, especialmente porque hoy en día las mejoras en la producción en su mayoría vienen de la habilidad para adoptar nuevas tecnologías. El número de años escolares del trabajador típico es 13% más bajo en Europa que en EEUU, variando desde 8% más bajo en el Reino Unido hasta 36% en España.