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La prensa contra la privacidad

LONDRES – La privacidad se ha convertido en un tema importante de la jurisprudencia contemporánea. El “derecho a la privacidad” está plasmado en la Declaración de Derechos Humanos de Naciones Unidas y garantizado por el artículo 8 del Convenio europeo para la protección de los derechos humanos. Pero el artículo 8 tiene su contrapeso en el artículo 10, que garantiza “la libertad de opinión.” Entonces, ¿cuál de los derechos es prioritario cuando se contraponen?

Por ejemplo, ¿en qué condiciones es permisible limitar la libertad de prensa a fin de proteger el derecho a la privacidad o viceversa? Se busca el mismo equilibrio entre el derecho de los ciudadanos a la privacidad de sus datos y las exigencias del gobierno de tener acceso a la información personal para luchar contra la delincuencia, el terrorismo y cuestiones similares.

La libertad de expresión es una libertad democrática fundamental. Es una protección necesaria contra los abusos del poder y el ocultamiento de malas conductas por los funcionarios públicos. Nunca se ha mostrado tan efectiva como durante la investigación del caso Watergate, que concluyó con la caída de Richard Nixon en 1974.

Por ello no debe sorprender que la libertad de prensa es la libertad que más buscan limitar los gobiernos autoritarios. En efecto, a condición de que puedan callar suficientemente a los medios, incluso pueden permitir elecciones (relativamente) libres, como en la Rusia de Putin. Puesto que la prensa está muy restringida en muchas partes del mundo, la libertad de expresión sigue siendo un lema que vale la pena.