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El Deporte Favorito De Toledo

El presidente peruano Alejandro Toledo ha inventado un nuevo deporte extremo, una suerte de juego de soccer donde el único jugador en el campo es él, y en lugar de patear la pelota hacia el arco del adversario, lo hace al propio. Son estos autogoles de Toledo los que explican por qué este hombre que condujo un amplio movimiento popular que contribuyó al derrumbe de la dictadura de Alberto Fujimori, antes de haber cumplido la mitad de su mandato sólo tiene un 7 por ciento de respaldo de los peruanos, el más bajo que mandatario alguno ha tenido desde 1980, cuando se restableció la democracia.

Toledo sabe que son sus autogoles lo que han puesto en peligro la continuidad de su gobierno, pero ha tardado demasiado en darse cuenta porque siguió pateando hacia su arco. Toledo llegó al poder con un formidable discurso contra la corrupción del régimen de Fujimori, que consintió a cambio de sus sucesivas reelecciones fraudulentas, una organización criminal encabezada por su asesor de inteligencia, Vladimiro Montesinos. Toledo desde un principio hizo anuncios espectaculares para enviar a la cárcel a todos los corruptos sin excepción, y aseguró que tendrían castigos ejemplares.

"No voy a ceder un milímetro a la corrupción", era una de sus frases favoritas y,

ciertamente, los peruanos deseaban con mucha fuerza que, para empezar, los jueces condenaran a los que fueron grabados cuando conspiraban o recibían dinero en efectivo en las oficinas secretas de Montesinos. Pero el discurso se hizo añicos hace poco cuando un consejero personal de Toledo, César Almeyda, a quien además le encargó la jefatura del nuevo Consejo de Inteligencia Nacional (CNI), admitió haber sostenido reuniones clandestinas con un general del ejército, Oscar Villanueva, considerado como el "cajero" de la mafia de Montesinos. Villanueva era un prófugo de la justicia y Almeyda sabía que debía entregarlo a la policía, pero por el contrario le pidió información supuestamente