La política de la frustración

¿Es cierto que la extrema pobreza alimenta la violencia y, finalmente, la revolución? Muchos lo creen así, e intentan explicar fenómenos como las insurgencias guerrilleras y el terrorismo islámico en esos términos.

Sin embargo, Karl Marx y Alexis de Tocqueville, los dos grandes analistas sociales del siglo diecinueve, sabían mejor lo que mueve a las personas y lo que hace cambiar las sociedades. La extrema pobreza genera apatía, no rebelión. A lo más, los muy pobres pueden ser utilizados para ocasionales demostraciones de furia, pero no son el material del cual los terroristas o los revolucionarios están hechos.

Un grupo mucho más importante en cualquier sociedad son quienes han comenzado a avanzar a nuevas condiciones de vida, pero encuentran bloqueado su camino. Sus deseos y ambiciones no son poco realistas si se consideran las circunstancias, pero se ven frustrados. Las cosas no avanzan tan rápido como lo desean, o no lo hacen del todo, debido a condiciones que no controlan. Las oportunidades existen, pero no se pueden aprovechar ni hacer realidad.

To continue reading, please log in or enter your email address.

Registration is quick and easy and requires only your email address. If you already have an account with us, please log in. Or subscribe now for unlimited access.

required

Log in

http://prosyn.org/lQYSMfw/es;