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La Economía Política de la Paz

MONTEVIDEO – El 16 de enero se cumple el 20º aniversario del acuerdo de paz entre el gobierno de El Salvador y el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN). Este acuerdo, que se firmó en el Castillo de Chapultepec en la Ciudad de México, puso fin a una guerra civil de 12 años en la que murieron alrededor de 100.000 personas en un país con una población de cerca de cinco millones.

Los aniversarios ofrecen la oportunidad de reflexionar sobre las lecciones del pasado, así como la de diseñar nuevas políticas para el futuro. Este momento es particularmente apropiado en vista del triste récord en la transición a la paz de países que salen de conflictos: desde el final de la Guerra Fría aproximadamente la mitad de ellos han vuelto al conflicto en cuestión de unos pocos años, mientras que la mayoría de los que pudieron mantener la paz terminaron altamente dependientes de la ayuda externa.

El Salvador se destaca como excepción en ambos aspectos. El cumplimiento de los acuerdos de paz resultó en un cese al fuego perfectamente respetado, a diferencia de países como Angola, Timor-Leste, Iraq, Afganistán y otros, que recayeron en conflicto. El país también logró mantener la paz evitando la dependencia de la ayuda externa.

De hecho, la ayuda externa como porcentaje del ingreso nacional en El Salvador alcanzó sólo el 7% en 1992 y cayó rápidamente desde entonces. En cambio, en Mozambique, un país que también celebra el 20º aniversario de la firma del acuerdo de paz, la ayuda externa superó el 80% del ingreso nacional en 1992, representó el 55% diez años después, y es todavía superior al 20% en la actualidad. La ayuda externa llegó también a niveles extraordinarios en otros países: en Liberia, alcanzó el 178% del ingreso nacional, en la República Democrática del Congo el 100%, en Ruanda el 95%, y en Afganistán llegó a más del 50%.