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Las pruebas de resistencia políticas de Europa

PRINCETON – En los últimos años, la Unión Europea -o, más precisamente, los países poderosos del norte de Europa- han venido sometiendo a sus miembros más débiles a "pruebas de resistencia" sociales y políticas en nombre de la rectitud fiscal. Como resultado, el sur de Europa y partes del este de Europa se han convertido en una suerte de laboratorio político, con experimentos que producen resultados asombrosamente variados -y cada vez más impredecibles- en diferentes países. En la última cumbre de la UE, el primer ministro de Luxemburgo, Jean-Claude Juncker, llegó a sugerir que no debía descartarse el riesgo de una "revolución social".

Si bien ese desenlace sigue siendo improbable, resulta cada vez más evidente que muchos países europeos -y la UE en su totalidad- necesitan renegociar sus contratos sociales básicos. Pero las elites europeas, preocupadas por las reparaciones a corto plazo, no han considerado la necesidad a largo plazo de llevar a cabo esas revisiones -en detrimento propio.

Por cierto, a pesar de variaciones importantes entre unos países y otros, hay una tendencia que cada vez se torna más evidente en toda la UE: los votantes, más allá de su orientación política, en la primera oportunidad que se les presenta rechazan a los líderes que implementan medidas de austeridad. Pero, más allá de esta oposición abrumadora a la austeridad, las experiencias de los países varían enormemente.

Grecia ha visto el ascenso de un partido abiertamente fascista, Amanecer Dorado, que con orgullo celebra el legado del ex dictador Ioannis Metaxas. Si bien Amanecer Dorado existe desde hace aproximadamente dos décadas, recién el año pasado ganó el suficiente respaldo como para ingresar al parlamento. Es más, sus números en las encuestas siguen subiendo.