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El Pasado es el Presente

En el debate acerca de qué pudo estar mal en Argentina, el análisis se ha enfocado demasiado en la política monetaria del país o en los errores que el FMI pudo haber hecho; se ha puesto demasiado poca atención a los factores sociales y políticos que contribuyeron al fallecimiento del país.

Argentina es un caso único entre las economías emergentes del mundo porque su problema no es el subdesarrollo, sino un desarrollo detenido. Hace setenta años, era uno de los países más ricos del mundo. Con el tiempo, sin embargo, la inestabilidad política y las malas políticas económicas la han dejado atrás de sus pasadas dignidades.

A pesar de eso, hasta hace poco los niveles de alfabetización eran altos para los estándares latinoamericanos y había una amplia clase media. El estado de bienestar social nunca se igualó a su contraparte europea, pero la vida en la pampa era razonablemente buena.

La democracia fue restaurada en 1983, pero las décadas de mala administración económica empezaron a alcanzar al país con una venganza. Los problemas se acumularon por la incapacidad del primer gobierno postdictatorial, encabezado por Raúl Alfonsín, para adaptarse a la naciente nueva economía global.