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El Otro México

SANTIAGO – Para variar, México aparece en las noticias por algo bueno: elecciones democráticas. Qué contraste con lo que las agencias noticiosas suelen dar a conocer:  narcotraficantes sádicos, tiroteos aterradores e imágenes macabras de cuerpos decapitados.

Ahora que el omnipresente Partido Revolucionario Institucional (PRI), que gobernó México durante siete décadas, se prepara para regresar al poder, más de alguien podría sentirse tentado a concluir que poco ha cambiado en México. Sería una conclusión equivocada.

El México actual es un país muy diferente del que gobernó la vieja guardia del PRI. El cambio comenzó a acelerarse en el sexenio de Ernesto Zedillo, que comenzó en 1994, y ha continuado desde el año 2000 bajo los gobiernos no priístas.

Por una parte, la violencia relacionada con las drogas no está tan generalizada como podrían llevarnos a creer los programas noticiosos. Es cierto que 50.000 personas han muerto en la guerra de seis años de Felipe Calderón contra los narcotraficantes. Y es verdad que la tasa de homicidios de México, 18 por cada 100.000 habitantes, es horrorosamente alta. Pero la de Brasil es de 26 por 100.000, la de Sudáfrica, 32 y la de Venezuela, un enorme 67. Y la mayoría de los asesinatos en México ocurre en cuatro estados fronterizos con Estados Unidos. En el sur del país las tasas de homicidios son inferiores a las estadounidenses y no muy distintas a las de Canadá o Chile.