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La otra gran África

LONDRES – Las imágenes comunes de África son las de un continente hundido en el conflicto y la miseria. Pero esa representación, basada en los regímenes más corruptos de África es injusta – como afirmar que todos los europeos son culpables de “limpieza étnica” por lo que sucedió en la ex Yugoslavia. Sí, África tiene algunos Estados fallidos, pero la mayoría de sus 53 países son lugares pacíficos y agradables.

El año pasado, el Índice Ibrahim anual de gobernanza en África, que produce mi fundación, mostró que ésta ha mejorado en dos terceras partes de los países africanos. Además, si consideramos a políticos como Joaquim Chissano, el ex presidente de Mozambique, o Festus Mogae, el ex presidente de Botswana, y a personas como Kofi Annan y Nelson Mandela, el calibre del liderazgo africano resulta evidente.

Esto es importante porque la buena gobernanza es la piedra angular del desarrollo. Los gobiernos deben establecer un entorno favorable para que el sector privado cree empleos y los funcionarios no pueden considerar la hacienda pública como una cuenta bancaria privada. El gobierno es responsable de proveer servicios, pero es la sociedad civil la que debe estar alerta y asegurar que los funcionarios trabajen para lograr esas metas. Para mejorar la gobernanza en África es esencial que exista una sociedad civil fuerte que vigile y exija más a sus líderes. Al igual que en el caso de la economía, la demanda estimula la oferta.

El Índice Ibrahim anual de gobernanza en África da seguimiento al desempeño de la gobernanza en el África subsahariana y ofrece así una herramienta que permite a los ciudadanos y a los grupos de la sociedad civil vigilar el progreso de sus gobiernos. Tomamos en cuenta casi cien indicadores y definimos la gobernanza de una forma nueva – en términos de los bienes y servicios públicos que se deberían suministrar a los ciudadanos. No medimos los insumos –incluyendo la ayuda y los ingresos derivados de recursos naturales- ni las promesas y compromisos de los gobiernos; en cambio, hemos optado por medir el impacto de las actividades del gobierno en las vidas de los ciudadanos.