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El alza de los commodities

SEÚL – El superciclo de los commodities (por el cual sus precios alcanzan máximos cada vez más altos y luego no descienden tanto como antes) no está terminado. A pesar de la euforia por el gas de esquisto (shale) y, de hecho, a pesar del insuficiente crecimiento de la economía mundial, los commodities se han encarecido hasta un 150% desde que terminó la crisis financiera. En el mediano plazo, esta tendencia traerá consigo una amenaza continua de inflación y un deterioro mundial de los niveles de vida.

Primero está el argumento de la convergencia. El crecimiento de China implica que conforme su tamaño, su riqueza y su nivel de urbanización aumenten, seguirán estimulando la demanda de energía, granos, minerales y otros recursos.

Por ejemplo, Estados Unidos consume (per cápita) más de nueve veces la cantidad de petróleo que consume China. A medida que una mayor proporción de la población china siga acercándose a los niveles de consumo occidentales, la demanda de commodities (y, por consiguiente, su precio) seguirá subiendo.

Por supuesto, los commodities no son todos iguales. En el caso del cobre, este argumento parece evidente (por ser un insumo clave para el cableado eléctrico, la industria electrónica y el tendido de redes de agua domiciliarias), pero no es tan obvio que también deba haber una fuerte demanda de hierro (debido al auge de construcción de infraestructuras que se produjo en China en las últimas dos décadas).