0

La Solución del Uno Por Ciento

Más de mil millones de personas viven con un poder adquisitivo equivalente, en su propio país, a lo que se puede comprar en Estados Unidos (EEUU) por $1.00. En el año 2000, los estadounidenses hicieron donaciones para ayuda de todo tipo en el extranjero por un total aproximado de $4 por persona, o más o menos $20 por familia. A través de su gobierno, brindaron otros $10 por persona, o $50 por familia. Eso resulta en un total de $70 por familia.

En comparación, después de la destrucción del World Trade Center la Cruz Roja de EEUU recibió tanto dinero que desistió de intentar examinar cuanta ayuda necesitaban los beneficiarios potenciales. Trazó una línea a lo largo del Bajo Manhattan y le ofreció el equivalente a tres meses de renta (o, si se trataba de propietarios del propio apartamento, tres meses de hipoteca y pagos de mantenimiento) a cualquiera que viviera bajo esa línea. Si los beneficiarios decían haber sido afectados por la destrucción de las Torres Gemelas, entonces también recibían dinero para los servicios y para alimentos.

Erdogan

Whither Turkey?

Sinan Ülgen engages the views of Carl Bildt, Dani Rodrik, Marietje Schaake, and others on the future of one of the world’s most strategically important countries in the aftermath of July’s failed coup.

La mayoría de los residentes del área bajo la línea no fueron evacuados ni desplazados, pero de todas maneras se les ofreció asistencia con la hipoteca o la renta. Los voluntarios de la Cruz Roja pusieron mesas portables en los lobbies de los edificios de apartamentos caros en los que viven analistas financieros, abogados y estrellas de rock, para informar a los residentes acerca de la oferta. Entre más alta fuese la renta que la gente pagaba, más dinero recibían. Los neoyorquinos, ricos o no, que vivían en el Bajo Manhattan el 11 de septiembre del 2001 podían recibir un promedio de $5,300 por familia.

La diferencia entre $70 y $5,300 puede ser un sólido indicador del peso relativo que los estadounidenses le dan a los intereses de su conciudadanos en comparación con lo que brindan a la gente en otras partes. E incluso esa cifra subestima la diferencia, pues en general los estadounidenses que recibieron el dinero lo necesitaban menos que las personas más pobres del mundo.

En la Cumbre del Milenio de la ONU, las naciones del mundo se comprometieron con una serie de objetivos, de entre los cuales resalta el reducir a la mitad, para el año 2015, el número de gente que vive en la pobreza. El Banco Mundial estimó el costo de alcanzar tales objetivos entre $40 y $60 mil millones adicionales por año. Hasta ahora el dinero no ha llegado.

Aunque se les calificó de "ambiciosos", los objetivos del milenio son modestos, puesto que para reducir a la mitad el número de gente que vive en la pobreza todo lo que hace falta es, en un lapso de 15 años, elegir de la gente más pobre del mundo a la mitad que está en mejores condiciones y moverla marginalmente arriba de la línea de pobreza. Eso podría, en teoría, dejar a los 500 millones de personas que están en peores condiciones de pobreza tan apretados como están ahora. Además, todos los días de esos 15 años, morirán miles de niños por causas relacionadas con la pobreza.

¿Cuánto haría falta, por persona, para reunir los $40-$60 mil millones necesarios? Hay cerca de 900 millones de personas en el mundo desarrollado, de los cuales 600 millones son adultos. Una donación de alrededor de $100 por cada adulto, por año, durante los siguientes 15 años podría lograr los objetivos del milenio. Para alguien que gana $27,500 anualmente, el salario promedio del mundo desarrollado, eso significa menos del 0.4% del ingreso annual, o menos de 1 centavo por cada $2 que gana.

Claro, no a todos los residentes de los países ricos les sobran ingresos después de cubrir sus necesidades básicas. Pero hay cientos de millones de personas ricas que viven en los países pobres y ellas podrían también ayudar. Podríamos, por lo tanto, abogar para que quien tenga ingresos de sobra, después de cubrir las necesidades básicas de su familia, contribuya un mínimo de 0.4% de su ingreso a las organizaciones que trabajan dando apoyo a las personas más pobres del mundo, y eso sería quizá suficiente para alcanzar los objetivos del milenio.

Una cifra simbólica más útil que ese 0.4% sería el 1% y esto, añadido a los niveles existentes de apoyo gubernamental (que en todos los países del mundo, excepto Dinamarca, es menor al 1% del PNB y en EEUU es sólo 0.1%), podría acercarse más a la cifra necesaria para eliminar por completo, más que reducir a la mitad, la pobreza global.

Tendemos a pensar que la caridad es algo "moralmente opcional", que es bueno contribuir a la caridad, pero no es malo no hacerlo. En tanto que uno no mate, mutile, robe, engañe, etc., uno puede ser un ciudadano moralmente virtuoso, incluso si uno despilfarra el dinero y no brinda nada a la caridad. Pero aquellos que tienen suficiente para gastar en lujos y aún así no comparten ni una mínima fracción de su ingreso con los pobres deberían tener alguna responsabilidad por las muertes que podrían haber evitado. Aquellos que no pueden cubrir ni siquiera el estándard mínimo del 1% deberían ser considerados como personas que hacen algo moralmente equivocado.

Support Project Syndicate’s mission

Project Syndicate needs your help to provide readers everywhere equal access to the ideas and debates shaping their lives.

Learn more

Cualesquiera que piense acerca de sus obligaciones éticas decidirá con razón que, puesto que hagamos lo que hagamos no todos darán ni siquiera el 1%, debería hacer más. En el pasado he abogado porque se brinden sumas mucho mayores. Pero si, para cambiar nuestros estándares de forma que haya una posibilidad realista de alcanzar el éxito, nos enfocamos en lo que podemos esperar que todos hagan, hay algo que decir a favor de establecer una donación del 1% del ingreso anual para sobreponerse a la pobreza mundial como lo mínimo posible que uno debe hacer para tener una vida moralmente decente.

Para dar tal suma no hacen falta heroísmos morales. No cumplir con tal donación muestra indiferencia ante la permanencia de la pobreza extrema y de las muertes relacionadas con la pobreza, las cuales podrían evitarse.