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Las guerras antioligárquicas

No estoy en posición de adoptar una actitud desapasionada acerca de la guerra del Presidente Vladimir Putin contra los “oligarcas” de Rusia, tanto hombres como mujeres (sí, hay algunas, siendo la más prominente de ellas la esposa del alcalde de Moscú Yuri Luzhov). Cómo podría estarlo, si normalmente se me considera uno de ellos. Sin embargo, no deja de ser valiosa una perspectiva desde dentro, ya que sólo ellos saben lo que se está haciendo tras bambalinas.

Puesto que he sido blanco de esa “guerra”, puedo hablar de ella en términos muy concretos. Ya que fui obligado a abandonar Rusia para defenderme de Putin y el Kremlin desde mi exilio en Inglaterra, sé cómo todo el poder represivo de un estado puede descargarse sobre un solo hombre. Algo así no puede ocurrir en una democracia occidental. Después de todo, ¿puede alguien imaginar todo el estado francés –la policía, los servicios de seguridad, el ejército, la burocracia- coordinados entre si para asegurar el encarcelamiento de un individuo específico? Es inimaginable, excepto en Rusia.

Durante años, toda la fuerza del estado ruso ha trabajado sin descanso para asegurar mi extradición de vuelta a Rusia, con el fin de retratarme como un criminal. Me tomó 3 años ganar en una corte de Londres, una sentencia que afortunadamente no ha sido apelada en Rusia. De modo que al menos algunos en el Kremlin se dan cuenta de que no todas las cortes están obligadas a actuar según el capricho de los que están en el poder.

En esa corte londinense pude probar que era acusado por razones puramente políticas. El gobierno británico determinó que se me daría el estatus de exiliado acá en Inglaterra.