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Ucrania llega del frío

El suspiro de alivio de Europa sobre el supuesto fin de la disputa entre Rusia y Ucrania sobre los precios del gas se pudo oír acá en Kiev. Sin embargo, el arreglo plantea más preguntas que respuestas. Al poner las necesidades energéticas de Ucrania en las manos de una oscura compañía vinculada a criminales internacionales, el acuerdo ha plantado las semillas de nuevas crisis, quizás aún más peligrosas.

Como resultado, he apelado a este trato ante los tribunales. Que una audiencia pública ante un juez revele quién exactamente se beneficiará de este acuerdo.

El arreglo entre Ucrania y Gazprom, el monopolio estatal ruso del gas, es intolerable porque el futuro energético de Ucrania ha sido puesto en las manos de RosUkrEnergo, una úlcera criminal en el cuerpo de nuestra corporación nacional del gas. RosUkrEnergo fue creada en los últimos meses del régimen de nuestro ex gobernante Leonid Kuchma. No obstante, casi por milagro obtuvo el control de todas las importaciones de gas a Ucrania desde el Asia Central. Según el acuerdo de esta semana, conserva ese control.

Trabajé en la industria del gas antes de entrar a participar en política, y sé que el comercio del gas en los países de la ex Unión Soviética está plagado de corrupción. Durante el tiempo que fui primer ministro, mi gobierno trató de investigar a RosUkrEnergo, para descubrir con precisión quiénes son sus dueños, cómo obtuvo el virtual monopolio de las importaciones de gas desde el Asia Central y saber a dónde van sus utilidades. Ahora que ya no estoy en el gobierno, la investigación ha sido archivada. Las necesidades energéticas de Ucrania y, en consecuencia, la certidumbre del suministro de energía en toda Europa, nunca estarán seguras si el paso del gas está en manos de compañías sigilosas con propietarios desconocidos.