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El nuevo riesgo nuclear

BERLÍN – Los seres humanos gustan de hacer como que no existen los peligros abstractos. Sólo reaccionan después de haberse quemado los dedos. Sin embargo, al abordar los riesgos nucleares, no podemos permitirnos semejante comportamiento infantil.

Para empezar, el antiguo sistema de disuasión nuclear, que ha sobrevivido en particular en los Estados Unidos y Rusia desde el final de la Guerra Fría, sigue entrañando muchos riesgos y peligros. Mientras que el público internacional lo pasa por alto, los riesgos siguen existiendo.

Desde luego, en el decenio de 1990 los EE.UU. y Rusia redujeron sus arsenales nucleares de 65.000 a 26.000 armas, aproximadamente, pero ese número sigue siendo casi inconcebible y supera cualquier nivel racionalmente necesario para la disuasión. Además, hay otras 1.000 armas nucleares en manos de otros Estados nucleares.

Un segundo motivo de preocupación es el de que el mundo va camino de entrar en una nueva era nuclear que amenaza con ser más peligrosa y onerosa incluso que la destrucción mutua asegurada de la Guerra Fría. De hecho, ya resultan visibles las líneas generales de dicha era nuclear: