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El naciente milagro liberiano

WASHINGTON, D.C. – A finales de 2003, Liberia empezó a resurgir de dos decenios de un gobierno militar y una guerra civil brutales que habían dejado el país sin servicios públicos que funcionaran, habían saqueado en gran escala su madera de construcción y sus diamantes y  habían acumulado deudas enormes con acreedores extranjeros. Ahora, bajo la dirección de la Presidenta Ellen Johnson Sirleaf, Liberia ha alcanzado un hito histórico: un plan amplio de reducción de la deuda que amortiza el 90 por ciento de su deuda externa y brinda nuevas oportunidades para reconstruir el país.

Liberia entra a formar parte del grupo de otros 22 países subsaharianos que han recibido un amplio alivio de la deuda durante el último decenio. También forma parte del pequeño grupo de países que han logrado resultados importantes en la recuperación de los profundos daños causados por un conflicto prolongado reconstruyendo el Estado y estableciendo el imperio de la ley.

Comencé a intentar conseguir el amplio alivio de la deuda a comienzos de 2006, siendo ministra de Hacienda de Liberia y representante del nuevo gobierno de Johnson Sirleaf. Como Directora del Departamento Africano del Fondo Monetario Internacional, presencié “el momento de conclusión” del proceso en Washington, D.C., junto con mis colegas del Banco Mundial.

El progreso de Liberia tiene importancia mucho más allá de sus fronteras inmediatas y las de sus vecinos del África occidental. Su historia muestra que, con una firme dirección nacional, una combinación, internacionalmente coordinada, de asistencia militar, humanitaria, técnica y financiera puede contribuir a dar la vuelta a Estados fallidos y permitirles reincorporarse a las comunidades política y financiera internacionales y beneficiarse plenamente de las vinculaciones con la economía mundial.