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El BCE al desnudo

LONDRES – La crisis en la eurozona sigue estando lejos de una resolución. Las preocupaciones de los inversores hoy se centran en la salud de los bancos europeos, muchos de los cuales están muy expuestos a Grecia y a los otros países del sur de Europa con serios problemas fiscales.

Los líderes europeos hasta ahora sólo han aplicado yeso a las heridas. Se ha establecido un fondo de estabilización, pero de manera temporaria. Se han introducido nuevos acuerdos para monitorear los balances presupuestarios de los estados miembro, pero no sirven de nada respecto del volumen de deuda pendiente. Y el Banco Central Europeo ha comenzado a comprar bonos de gobierno, entre ellos bonos griegos, a precios muy por encima de los que prevalecerían en un mercado libre.

Esta última medida adoptada por el BCE ha puesto de manifiesto una cantidad de cuestiones sin resolver respecto de la estructura del Banco y de cómo toma sus decisiones. Algunas cuestiones que quienes toman decisiones en Europa han querido mantener bajo la alfombra hoy han quedado groseramente al descubierto.

La decisión de comprar bonos griegos directamente no fue unánime. El mundo ahora sabe que Axel Weber, el presidente del Bundesbank, votó en contra. El suyo fue un voto entre 22, pero representa el 27% del PBI de la eurozona, de manera que no se lo puede considerar como un miembro marginal insignificante. Fue la primera vez que el presidente del BCE ha tenido que revelar que una decisión no fue unánime.