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El momento de la verdad para el Medio Oriente

JERUSALÉN: Cualquiera que sea el resultado de la cumbre entre el Primer Ministro Ehud Barak, de Israel, y el líder de la OLP, Yasser Arafat, convocada por el Presidente Clinton en Campo David, una cosa sí es clara: ha llegado el momento de la verdad para las negociaciones de paz entre israelíes y palestinos. Las deserciones del gobierno y la coalición del Primer Ministro Barak, entre ellas la renuncia de su ministro de asuntos exteriores, David Levy, darán un toque aun más dramático a las negociaciones.

Israelíes y Palestinos han estado negociando desde 1995, cuando firmaron los Acuerdos de Oslo, cuyo mayor logro fue el reconocimiento mutuo y la autonomía para los palestinos en ciertas zonas de Cisjordania y de Gaza. Las negociaciones futuras tendrán que decidir el estatus definitivo de la Autoridad Palestina (es decir, si Palestina será un Estado independiente), los asuntos fronterizos, el futuro de los asentamientos judíos, la posibilidad de que los refugiados regresen a sus hogares y la situación de Jerusalén, que ambos bandos reclaman como su capital, pero que se encuentra completamente bajo control israelí.

Bajo la serie de acuerdos firmados a lo largo de los años dentro de este marco se estableció la Autoridad Palestina, encabezada por Yasser Arafat, quien regresó de su exilio en Túnez a Gaza. Israel entregó a la Autoridad Palestina la mayor parte de esa zona y casi todos los asentamientos de Cisjordania. Hoy en día, aunque la Autoridad Palestina controla menos del 30% de Gaza y Cisjordania, más del 80% de los palestinos que habitan ahí viven bajo su régimen, libres de la ocupación militar israelí. Han comenzado a operar una legislatura y un gabinete palestinos, así como servicios de policía y seguridad. La Autoridad Palestina también administra la economía, la educación y otros asuntos internos. Aunque los resultados económicos han variado, el cambio más importante en la vida diaria de los palestinos ha sido que la mayoría ya no viven bajo la autoridad de Israel.

Sin embargo, los asentamientos judíos, construidos principalmente bajo los gobiernos derechistas de Menahem Beguin, Yitzak Shamir y Benjamín Netanyahu, permanecen, y las relaciones entre los colonos –algunos de ellos nacionalistas muy radicales—y los palestinos siguen tensas. El asesinato del Primer Ministro Yitzak Rabín a manos de un estudiante judío de signo nacionalista y religioso radical, retrasó el proceso de paz, sobre todo después de la elección de Netanyahu como Primer Ministro en 1996. En 1999, sin embargo, el líder laborista Ehud Barak ganó las elecciones con una avasalladora victoria personal que dio a las negociaciones un nuevo impulso.