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Oriente Próximo en movimiento

BERLIN – Demasiado a menudo, los grandes discursos se subestiman como meras palabras. De hecho, pueden tener potentes consecuencias. Este es obviamente el caso del reciente discurso del Presidente Barack Obama al mundo musulmán en El Cairo, porque -¿simple coincidencia o excelente sentido de la oportunidad?- las cosas en Oriente Próximo han estado cambiando desde entonces.

Desde el discurso de Obama en El Cairo, ha habido elecciones en El Líbano, donde, sorprendentemente, la alianza de partidos occidentales logró una clara victoria frente Hezbolá y sus aliados. También cabe notar que en esas elecciones el bando perdedor aceptó inmediatamente la derrota y Siria tiene la genuina intención de desarrollar mejores vínculos con El Líbano.

Las recientes “elecciones” en Irán mostraron una descarada manipulación en favor del presidente actual, lo que provocó un levantamiento masivo en favor de la democracia. No deja de sorprender el que el gobierno de Irán no haya optado por la transparencia inmediatamente, entregando de manera rápida y completa los hechos acerca de las votaciones, que sólo él posee. Después de todo, si el Presidente Mahmoud Ahmadinejad realmente ha ganado por un margen de 2 a 1, no hay nada que temer. Sin embargo, lo que está ocurriendo es precisamente lo opuesto, y para ello hay sólo una explicación: la elección fue fraudulenta.

El fraude electoral en Irán ha generado un movimiento de masas en las ciudades de esta nación, el que -está claro incluso ahora- cambiará fundamentalmente al país. De hecho, o el régimen recurrirá a la fuerza bruta para suprimir las protestas, abandonando así cualquier pretensión de legitimidad democrática en favor de una dictadura militar de facto , o le resultará imposible hacer que el genio subversivo de la democracia regrese a su botella, e Irán se irá abriendo y reformando cada vez más. En caso de una supresión violenta, a Occidente le resultará mucho más difícil sostener conversaciones con Irán acerca de su programa nuclear, porque el régimen podrá recurrir únicamente al aislamiento y la confrontación con el mundo exterior para garantizar su supervivencia. Más aún, las conversaciones con el régimen darían origen a importantes problemas de legitimidad en Occidente.