0

La hoja de sueños del Oriente Próximo

El reciente impulso dado por el Presidente George W. Bush a la así llamada "hoja de ruta" para el Oriente Próximo es una iniciativa que merece loas, y el hecho de que Israel y los palestinos la hayan aceptado es un buen augurio. Sin embargo, las posibilidades de que genere una reconciliación real y no retórica siguen siendo escasas.

Las razones son variadas: primero, lo que se llama una "hoja de ruta" es en realidad poco más que un listado de deseos de lo que se debe hacer para lograr la paz entre Israel y los palestinos. Es un noble conjunto de objetivos, pero a veces parece estar lejos de las realidades políticas de la región.

Por ejemplo, la hoja de ruta reconoce con razón que el conflicto palestino-israelí no se puede solucionar en el aire; es necesario tomar en cuenta consideraciones regionales. El plan hace un llamado a que Israel haga concesiones de largo alcance: el retiro de Cisjordania y Gaza, el desmantelamiento de los asentamientos, algún tipo de acuerdo acerca de Jerusalén.

Al mismo tiempo, el "cuarteto" que creó la hoja de ruta (EEUU, la UE, Rusia y la ONU) reconoce que no se puede convencer a Israel para que haga ese tipo de concesiones sin que haya antes un cambio fundamental en la actitud general del mundo árabe hacia la existencia del estado judío. A pesar de la paz con Egipto y Jordania, Israel sigue amenazada por países como Siria y Libia, cuyos regímenes extremistas están profundamente involucrados en la violencia terrorista contra civiles en Israel y poseen, o intentan poseer, armas de destrucción masiva.