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La guerra fría de los medios de comunicación

PRINCETON – Una guerra de la información ha hecho erupción en todo el mundo. Las líneas de batalla se dibujan entre los gobiernos que consideran a la libre circulación de la información, y a la capacidad de acceder a dicha información, como una cuestión de derechos humanos fundamentales, y los gobiernos que consideran el control oficial de la información como una prerrogativa soberana fundamental. La contienda se libra institucionalmente en organizaciones como la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) y todos los días en países como por ejemplo Siria.

El sociólogo Philip N. Howard recientemente utilizó el término “nueva guerra fría” para describir “las batallas entre los medios de comunicación audiovisual y los nuevos medios sociales de comunicación que recientemente surgieron en Internet, ambos de los cuales tienen abordajes muy distintos en cuanto a la producción de noticias, la propiedad y la censura”. Debido a que los medios de comunicación audiovisual  requieren de una financiación importante son más centralizados –  y por lo tanto, son mucho más susceptibles al control del Estado. Los medios sociales de comunicación, por el contrario, transforman a cualquier persona con un teléfono móvil en un potencial supervisor itinerante de las buenas acciones o de las faltas que comete el gobierno, y estos medios son difíciles de clausurar sin clausurar toda la red de Internet. Después de analizar las luchas entre medios de comunicación audiovisual y los medios sociales de comunicación en Rusia, Siria y Arabia Saudita, Howard llega a la conclusión de que en estos países, a pesar de tener distintas culturas en lo referente a medios de comunicación, los tres gobiernos sin excepción respaldan fuertemente a los medios de comunicación audiovisual controlados por el Estado.

Estas luchas intra-medios de comunicación son interesantes e importantes. Según lo que sostiene Howard la forma en que circula la información refleja sin duda una concepción de cómo una sociedad/comunidad política debería ser organizada.

Sin embargo, aún se tienen diferencias más profundas en lo concerniente al tema fundamental de quién es el dueño de la información en primer lugar. En enero de 2010, La secretaria de Estado de los EE.UU. Hillary Clinton proclamó que Estados Unidos “apoya un Internet único en el que toda la humanidad tenga el mismo acceso a la información y a las ideas”. Ella vinculó esta postura no sólo a la Primera Enmienda de la Constitución de los EE.UU., que protege la libertad de expresión y la libertad de prensa, sino también a la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que sostiene que todas las personas tienen el derecho a “buscar, recibir y difundir informaciones e ideas por cualquier medio y sin consideración de fronteras”. El empecinamiento de muchos gobiernos para “erigir barreras electrónicas” a fin de bloquear los esfuerzos de sus ciudadanos para acceder a todos los recursos de Internet, dijo, significa que “una nueva cortina de censura a la información está descendiendo a través de nuestro mundo”.