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El valor íntegro de las vacunas infantiles

GINEBRA – Quien desee conocer el valor de las vacunas debe limitarse a pasar un tiempo en un dispensario de África. Las caras de las madres y los padres lo dicen todo: las vacunas previenen las enfermedades y salvan vidas.

Pero lo que probablemente no comprendan esos padres es que la historia no acaba ahí. Cuando abandonan el dispensario y se dirigen a su casa, ya han dado pasos para mejorar no sólo la salud de su hijo, sino también su propia vida y las perspectivas económicas de su comunidad, en sentido más amplio.

Las razones son sencillas. Sabemos que los niños que están más sanos no necesitan un tratamiento o una atención médicos, cosas, ambas, que cuestan dinero y requieren tiempo. De modo que, al evitar la enfermedad, los niños tienen una mayor posibilidad de crecer como niños más sanos, que pueden ir a la escuela y llegar a ser miembros más productivos de la sociedad.

Entretanto, en lugar de prestar cuidados a un niño enfermo, los padres pueden trabajar y con ello aumentar su capacidad para ganarse la vida. Así, pues, en lugar de gastar dinero en facturas médicas, están impulsando su capacidad para obtener ingresos y gastar, cosas, ambas, que contribuyen al crecimiento de la economía.