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La larga marcha en Nepal

KATMANDU – Los maoístas de línea dura de Nepal, confundiendo a todos excepto a ellos mismos, adoptaron un papel dominante tras las elecciones históricas del país. El pueblo de Nepal tiene más de un motivo para celebrar.

La primera elección nacional prácticamente en una década transcurrió relativamente bien y fue respaldada por las autoridades nepalíes así como por cientos de observadores electorales internacionales. De acuerdo con el ex presidente norteamericano Jimmy Carter, la elección fue la más ampquot;transformacionalampquot; de las muchas contiendas electorales que ha observado en todo el mundo. El alto porcentaje de asistencia a las urnas, sumado a la manera relativamente pacífica en que se llevó a cabo la elección, es un testimonio del deseo del pueblo nepalí de consolidar el proceso de paz y contribuir en la determinación del futuro político del país.

Los maoístas, ex rebeldes que hasta hace dos años entablaban una guerra ampquot;del puebloampquot; brutal, pronto liderarán el próximo gobierno en Nepal. Los ex rebeldes recibieron la mayor cantidad de bancas en los distritos electorales donde el conteo de votos ya terminó.

Sorprendentemente, tanto los analistas locales como internacionales habían pronosticado que terminarían en tercer lugar, detrás del Congreso Nepalí (NC) y los Leninistas-Marxistas Unidos (UML), los dos partidos más grandes que han estado al timón del país desde que se restableció la democracia multipartidaria en Nepal en 1990. Mientras los expertos están ocupados intentando explicar el triunfo sin precedentes de los maoístas, se ha depositado una gran esperanza en los miembros recientemente elegidos de la Asamblea Constituyente de 601 escaños.