La última línea de decencia

JERUSALÉN – Todos los viernes por la tarde durante más de un año, cientos de judíos israelíes se han reunido en una pequeña plaza polvorienta en el medio del este de Jerusalén árabe. Allí también hay algunos palestinos, entre ellos un par de jóvenes que venden jugo de naranja fresco. La gente se reúne allí, en el vecindario de Sheikh Jarrah, para protestar por el desalojo de familias palestinas de sus hogares para darles lugar a los colonos israelíes.

Estos desalojos son humillantes, a veces violentos, y amedrentan a otras familias palestinas –que corren peligro de perder sus hogares también-. Los estudiantes israelíes fueron los primeros en organizar una protesta, conocida como Movimiento de Solidaridad Sheikh Jarrah. A ellos se sumaron, entre otros, distinguidos profesores, famosos novelistas y un ex procurador general.

Al principio, la policía israelí utilizó la fuerza contra los manifestantes, aunque ese tipo de protestas son absolutamente legales en Israel. Esto generó tan mala publicidad que la policía se retiró, aunque siguió bloqueando el camino para los nuevos asentamientos. Lo único que los manifestantes pueden hacer es levantar pancartas, tocar tambores, cantar consignas y mostrar solidaridad con su presencia.

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