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Los jemeres rojos procesados

Estos días hay sospechosos de haber cometido crímenes de Guerra -desde Rwanda hasta Serbia, pasando por Sierra Leona- procesados. Docenas de ellos están aún fugitivos, pero sigue habiendo esperanzas de que también ellos afronten a la justicia. No es así en el caso de los perpetradores del genocidio camboyano del decenio de 1970. Siguen libres y nadie los busca.

Una cuarta parte de los ocho millones de habitantes de Camboya fue ejecutada, murió de hambre o sucumbió a las enfermedades durante el gobierno de los jemeres rojos en el período 1975-79. No ha habido un juicio auténtico ni una comisión de la verdad ni reconocimiento oficial de uno de los crímenes más atroces de la historia humana.

A consecuencia de ello, muchos camboyanos nacidos a partir de 1979 no entienden el alcance ni la gravedad de las atrocidades. Entretanto, la angustia y la aflicción de los supervivientes -casi todos los cuales perdieron a seres queridos- no han recibido reparación.

Puede que esta situación esté a punto de cambiar. Hace un año, las Naciones Unidas y el Real Gobierno de Camboya acordaron en principio crear un "Tribunal Extraordinario", compuesta de fiscales y jueces camboyanos e internacionales para investigar y juzgar a los "máximos dirigentes de la Kampuchea Democrática y a quienes fueron más responsables de crímenes" durante el gobierno de los jemeres rojos. La ratificación del acuerdo se ha retrasado por el punto muerto en que se encuentran los partidos políticos de Camboya, constantemente enfrentados, tras las elecciones del año pasado, pero un avance decisivo parece estar cercano.