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La clave para la estabilidad en el sur de Asia

NUEVA YORK – Pocos lugares en el mundo ofrecen un conjunto de desafíos tan atemorizantes como el sur de Asia. Una insurgencia alimentada por el narcotráfico amenaza al recientemente democratizado Afganistán. Un talibán resurgente en sus zonas tribales ha desestabilizado a Pakistán. La reciente masacre en Mumbai impulsó otro impasse entre India y Pakistán, ambos armados nuclearmente.

Cada una de estas crisis insta a una acción urgente. Pero como sostiene un nuevo grupo de trabajo de Asia Society, al abordarlas el mundo no debe perder de vista la gran promesa de la relación indo-norteamericana.

Hoy, ambos países están al borde de una oportunidad histórica: una nueva relación internacional que fomentará la seguridad global, economías más fuertes, la no proliferación nuclear y el progreso a la hora de combatir el cambio climático. Pero estos beneficios potenciales se concretarán sólo si el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, le presta a la India la atención que merece, y si ambos países amplían la apuesta estratégica involucrando a sus sectores privados en cuestiones que los gobiernos por sí solos no pueden resolver.

El fin de la Guerra Fría y una diplomacia laboriosa ya hizo que la relación indo-norteamericana alcanzara un punto inimaginable hace apenas diez años. Ambos gobiernos ahora se entienden mejor entre sí, y los intereses de los dos países están más alineados que nunca.