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El irresistible ascenso del renminbi

BEIJING – China está haciendo una gran campaña para fomentar una mayor utilización internacional de su divisa, el renminbi. Tiene un acuerdo con el Brasil para facilitar la utilización de las divisas de los dos países en las transacciones comerciales bilaterales. Ha firmado acuerdos de permuta de renminbi con la Argentina, Belarús, Hong Kong, Indonesia, Corea del Sur y Malasia. El pasado verano, amplió los acuerdos sobre operaciones cambiarias con renminbi entre Hong Kong y cinco ciudades continentales y autorizó a HSBC Holdings a vender bonos en renminbi en Hong Kong. Después, en septiembre, el Gobierno chino emitió en Hong Kong 1.000 millones, aproximadamente, de dólares de bonos propios denominados en renminbi.

Todas esas iniciativas van encaminadas a reducir la dependencia del dólar tanto en el interior como en el exterior alentando a los importadores, los exportadores y los inversores para que recurran más a la divisa de China. El objetivo en última instancia es el de conseguir que China consiga con el tiempo la flexibilidad y las prerrogativas financieras de que disfruta un país con una divisa de reserva.

Nadie niega el ascenso del renminbi. Por las mismas razones por las que la economía mundial se ha vuelto más multipolar, el sistema monetario internacional se volverá más multipolar y varias divisas compartirán la condición de divisa de reserva y, dados el tamaño y las perspectivas de crecimiento de China, nadie discute que llegará un día en que el renminbi sea una importante divisa internacional.

La cuestión es cuándo. Observadores cautos avisan de que hará falta tiempo para que el renminbi llegue a ser una verdadera divisa internacional. A fin de hacerlo atractiva para su utilización internacional oficial y privada, será necesario que China cree unos mercados financieros profundos y líquidos, lo que requerirá el desarrollo de sistemas de liquidación y compensación transparentes. Requerirá un activo de referencia, una curva de rendimiento bien definida y una masa crítica de participantes en los mercados. Todas esas dimensiones de los mercados líquidos requieren tiempo para desarrollarse.