Una teoría moral de un desenlace inmoral

PRINCETON – ¿Es siempre incorrecto terminar con una vida humana inocente? Muchos defensores filosóficos de la tradición de la ley natural de la Iglesia Católica Romana sostienen que no hay excepciones a esta prohibición, por lo menos cuando se habla de intencionalmente y directamente quitar la vida, en contraposición a hacerlo como un efecto secundario de alguna otra acción. (Estos teóricos morales también definen “inocente” en una forma que excluye a los combatientes enemigos, siempre y cuando la guerra que se luche sea justa.)

Cuando ese punto de vista se combina – como normalmente ocurre en la doctrina católica – con la declaración de que cada hijo de padres humanos es un ser humano viviente desde el momento de la concepción humana, la inferencia resultante indica que el aborto nunca es permitido. Sin embargo, el caso de una joven de 22 años de edad de El Salvador, identificada en los medios de comunicación únicamente como Beatriz, hace que el carácter absolutista de ese punto de vista sea muy difícil de defender.

Beatriz, madre de un niño pequeño, sufre de lupus, una enfermedad autoinmune, y de otras complicaciones. Su primer embarazo fue muy difícil. Luego volvió a quedar embarazada y los médicos dijeron que cuanto más tiempo permaneciera embarazada, corría mayor riesgo de morir.

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