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La nueva dirección del FMI

WASHINGTON, DC – Hace un año, más o menos, la situación económica mundial parecía tétrica: una profunda recesión mundial, una considerable destrucción de riqueza mundial y reducciones del comercio y del empleo, pero se evitó un desastre de las proporciones de la “Gran Depresión”, gracias a una coordinación de las políticas económicas sin precedentes por parte de los gobiernos de todo el mundo. Es de esperar que la cooperación continua sea el legado de esta crisis.

La economía mundial está ahora en una vía de recuperación, si bien irregular, y la situación financiera ha mejorado en gran medida. Sin embargo, sigue habiendo nubes de incertidumbre y falta mucho por hacer.

De hecho, la labor necesaria para crear un sistema financiero mundial más sólido, estable y seguro tan sólo acaba de comenzar. Además, la recuperación no es mundial, el desempleo sigue aumentando en la mayoría de los países, no se han abordado los desequilibrios en los ahorros mundiales y la situación en los Estados más pobres del mundo sigue siendo vulnerable. Esas cuestiones tienen consecuencias importantes para la estabilidad y la paz mundiales. Recuérdese que la estabilidad económica prepara el terreno para la paz, mientras que la paz es una necesaria condición previa para el comercio y el crecimiento económico sostenido.

En los anales de las crisis económicas, ¿dónde nos encontramos? En materia normativa, estamos en un momento decisivo en el que se pueden hacer cambios fundamentales en el sistema, en parte porque nuestro recuerdo colectivo está suficientemente fresco para infundirnos la necesaria voluntad política. No podemos desaprovechar esta oportunidad.