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El invernadero de las relaciones Estados Unidos-China

Cuando Hu Jintao, Secretario General del Partido Comunista y Presidente de China, se dispone a visitar los Estados Unidos el 20 de abril, una miríada de cuestiones no resueltas están perturbando las relaciones chino-estadounidenses. Hay debates encarnizados sobre la balance comercial bilateral y la reevaluación del renminbi, las situaciones de Taiwán y el Tíbet, las violaciones de los derechos humanos y el robo de la propiedad intelectual. El papel de China en la contención de las ambiciones nucleares de Corea del Norte y sus tensas relaciones con el Japón son una carga suplementaria. Hay desacuerdo incluso sobre si el viaje de Hu a Washington es una "visita de Estado" oficial.

Esas cuestiones figurarán preferentemente en los titulares, pero palidecen en comparación con otro problema que no figura en el programa de ninguno de los dos: el calentamiento de la atmósfera mundial. Es una lástima, porque, como observó recientemente el Primer Ministro británico Tony Blair, a largo plazo "no hay una cuestión más importante que el cambio climático" y no puede haber un acuerdo para reducirlo "en el que no participen China, los Estados Unidos y la India".

Además, el cambio climático ya no es un problema tan a largo plazo y sólo un sector lunático sigue dudando que el calentamiento de la atmósfera mundial se deba a la intensificación del uso de combustibles basados en el carbono. De hecho, evaluaciones recientes por parte del Servicio Antártico británico indican que las temperaturas en el Antártico han aumentado 3,6 grados desde el comienzo del decenio de 1970 y que el calentamiento se está produciendo más rápidamente de lo que los investigadores habían creído hasta ahora. Asimismo, la revista Science informa de que nuevos estudios muestran que los niveles de los océanos pueden elevarse mucho más rápida y vertiginosamente de lo previsto.

Aunque los Estados Unidos y China son los dos productores principales de gases que provocan el efecto de invernadero del mundo –y de los dos los EE.UU. son el mayor--, ninguno de ellos ha firmado el Protocolo de Kyoto, que obliga a los países a reducir sus emisiones de carbono en un 5 por ciento por debajo de los niveles de 1990 en 2008-12. Sin la participación de China y los EE.UU., es probable que el problema se agrave mucho más antes de mejorar.