El alto costo de sentirse deprimido

La depresión, según un estudio de la Organización Mundial de la Salud, ocupa el cuarto lugar entre los peores problemas de salud del mundo, medido según cuántos años de buena salud hace que se pierdan. Para 2020, probablemente ocupe el segundo puesto, detrás de las enfermedades cardíacas. Sin embargo, no se hace lo suficiente para tratarla o prevenirla.

El estudio, liderado por Saba Moussavi y publicado el mes pasado por The Lancet , también reveló que la depresión tiene más impacto en la salud física de quienes la padecen que las principales enfermedades crónicas como la angina, la diabetes, la artritis y el asma. Sin embargo, en el mismo número de The Lancet , Gavin Andrews y Nickolai Titov, investigadores de la Universidad de New South Wales, informaron que los australianos con depresión tenían muchas menos probabilidades de recibir un nivel aceptable de atención que los pacientes con artritis o asma. Este patrón coincide con los informes de otros países desarrollados.

El tratamiento de la depresión muchas veces, si no siempre, es efectivo y, sin él, quienes padecen de depresión no pueden llevar vidas felices y plenas. Pero, incluso en estrictos términos de costo-beneficio, invertir en tratar la depresión tiene sentido.

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