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Nuevas perspectivas para Haití

Lamentablemente, las elecciones presidenciales celebradas esta primavera en Haití reforzaron la triste reputación del país. La paradoja es que hoy Haití tiene una oportunidad, quizás la más importante de su historia moderna, de escapar de su larga historia de extrema pobreza y desórdenes de todo tipo.

A apenas una hora de vuelo desde Miami, el país enfrenta niveles de pobreza similares a los de las zonas más pobres del África del Subsahara. No obstante, mientras muchas partes del mundo son extremadamente pobres debido a su aislamiento, Haití es extremadamente pobre a pesar de su proximidad al mayor mercado del mundo. Ahora Haití puede convertir su geografía en una ventana competitiva, pero sólo si recibe ayuda de los Estados Unidos.

Haití nos recuerda un famoso lamento que se solía escuchar acerca de otro vecino de EE.UU., México: “Tan lejos de Dios y tan cerca de los Estados Unidos”. Como en el caso de México, la proximidad de Haití a los Estados Unidos ha sido determinante en su historia, y por supuesto, debería ser una ventaja para el sector exportador y la atracción de inversiones.

Sin embargo, esta proximidad también ha significado intromisiones por parte del poderoso vecino del norte. Haití fue el segundo país, después de EE.UU., en lograr su independencia de Europa, tras una rebelión de esclavos en 1804. Sin embargo, Estados Unidos vio a Haití como una amenaza más que como un compañero de libertad, rehusándose darle el reconocimiento diplomático sino hasta después del estallido de la Guerra Civil que finalmente puso fin a la esclavitud en EE.UU.