Erdoğan no es el único problema de Turquía

PRINCETON – Türkan Saylan fue doctora pionera, una de las primeras mujeres dermatólogas en Turquía, e importante luchadora contra la lepra. También era una secularista convencida y creó una fundación para ofrecer becas a jovencitas con el fin de que pudieran ir a la escuela. En 2009 la policía irrumpió en su casa y confiscó documentos de una investigación que la relacionaba con un supuesto grupo terrorista, llamado “Ergenekon”, presumiblemente decidido a desestabilizar Turquía para provocar un golpe militar.

En ese tiempo Saylan tenía cáncer en fase terminal y murió poco tiempo después. Sin embargo, el caso contra sus allegados siguió y se convirtió en parte de una serie de juicios dirigidos contra oponentes del primer ministro, Recep Tayyip Erdoğan, y sus aliados en el poderoso movimiento Gülen, formado con seguidores del pastor islámico, Fethullah Gülen.

La evidencia en este caso, como en muchos otros, consiste en documentos Microsoft Word que se encontraron en una computadora de la fundación de Saylan. Cuando los expertos estadounidenses analizaron hace poco la imagen forense del disco duro hicieron un impresionante –aunque para Turquía, muy familiar– descubrimiento. Los archivos que la incriminaban habían sido puestos en el disco duro tiempo después de la última utilización de la computadora en la fundación. Como la policía había incautado la computadora, el descubrimiento indicaba directamente un delito cometido desde niveles oficiales.

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