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La analogía de la Gran Depresión

PRINCETON – Cuando se habla de la crisis económica actual, no faltan las analogías con la Gran Depresión. En sus “Perspectivas de la economía mundial” más recientes, el FMI examina la analogía explícitamente, no sólo en términos del colapso de la confianza financiera, sino también de la rápida desaceleración del comercio global y la actividad industrial. En general, es la historia, más que la teoría económica, la que parece ofrecer una guía para interpretar acontecimientos excesivamente sorpresivos e inherentemente impredecibles.

Prácticamente todas las veces que se recurre a la analogía de la depresión, se toma como punto de referencia el año 1929. Pero en la Gran Depresión se manifestaron dos patologías totalmente distintas; cada una necesitaba un diagnóstico y una cura diferente.

La primera patología, que también es la más célebre, fue el desplome de la bolsa de valores de Estados Unidos en octubre de 1929. Ningún otro país tuvo un pánico en el mercado de valores de una magnitud similar, en gran parte porque ningún otro país había experimentado la eufórica alza de los precios de las acciones que atrajo a grandes cantidades de estadounidenses de medios muy distintos a la especulación financiera.

La segunda patología fue decisiva para convertir una recesión grave en la Gran Depresión. En el verano de 1931, en Europa central se dio una serie de pánicos bancarios que propagaron un contagio financiero a Inglaterra, después a Estados Unidos y Francia y finalmente a todo el mundo.